Pedía apoyo físico, emocional y espiritual; la mató su esposo

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GUADALAJARA, Jalisco. 

Las agresiones y amenazas de Irvin Emanuel contra Vanesa en público eran frecuentes.

Incluso ya había intentado arrollarla con su automóvil antes de lo ocurrido en Casa Jalisco.

En la carpeta de investigación de Fiscalía queda asentado que el pasado 13 de abril se solicitó una valoración psicológica para Vanesa porque tras las agresiones recrudecidas con la decisión de divorciarse, ella presentaba síntomas de angustia, miedo y zozobra.

En documentos oficiales quedaron plasmadas las narraciones de Vanesa cuando Irvin la acosaba, perseguía, jaloneaba del brazo y la amenazaba con matarla a ella y a sus familiares, le mostraba incluso su arma. La agresividad era evidente… 

“Protección para qué, cuando se tuvo que dar esa situación no se dio. No sé, qué pasaba por la mente del tipo, del chavo, la persona. No sé qué pasaba por su mente”, comenta anónimamente no de sus familiares.

 

En la Parroquia de Santo Niño de Atocha en la colonia Santa Elena de la Cruz, el sacerdote recordó como Vanesa pedía apoyo físico, emocional y espiritual. Por ella, pero en especial por su bebé quien se daba cuenta de la violencia intrafamiliar…
 
Cuenta Arturo Aguilar, sacerdote: 

“Ver cómo el propio niño pequeño, pero sensible, sensible a lo que vivían ellos dos. El niño bien listo, él nos decía todo, él nos platicaba todo…Me abrazó el niño y llore y llore, no lo podía consolar, no lo podía callar. Y le dije: ¿qué pasó hijo? Se pelean tus papás y conforme yo le decía más lloraba, más lloraba” 

Los familiares de Vanesa piden a la autoridad que ahora no le fallen a ese pequeñito que quedó en orfandad… 

“Dios quiera que esté con nosotros, esté con su abuela materna y pues darle vida…(LIGAR)…Todo ese núcleo femenino, mi madre, la cabeza de la familia y pues estar con ellos, estar con ella más que nada…Que se llegue hasta las últimas consecuencias que si hubo omisión en alguna situación por no atender a mi niña, que se llegue a las últimas consecuencias. Eso es lo que pedimos nada más”, agrega su familiar.

A Vanessa le gustaba mucho la radiodifusión, tomó cursos de locución profesional e incluso animaba eventos. Hasta antes de su muerte se desempeñaba como administradora en una empresa farmacéutica.

El gran amor era su bebé, quien no tiene los dos años de edad. Siempre al llegar de su trabajo lo abrazaba para amamantarlo. El pequeñito ha estado buscándola porque tiene hambre, sin saber que no la volverá a ver. 

“Mi sobrina, mi niña, ella vino al mundo a dejar huella, a ser diferente. Es lo que digo”.

 

«pdg»

 

 

 





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